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Durante años, el debate sobre sostenibilidad se concentró en producción física, logística o packaging, mientras lo digital quedaba en una especie de zona cómoda, casi invisible. Sin embargo, esa lectura ya no se sostiene. Cada impresión servida, cada puja en la publicidad de programática, cada creatividad cargada, cada vídeo reproducido y cada visita a una landing activa infraestructura tecnológica real: servidores, redes, centros de datos, procesos de medición y dispositivos. Todo eso consume energía y, por extensión, genera emisiones.

En allin agency_ llevamos tiempo viendo cómo esta conversación ha pasado del plano reputacional al operativo. Ya no basta con que una marca diga que quiere comunicar mejor su compromiso ambiental; cada vez resulta más necesario revisar también cómo compra medios, cómo sirve sus campañas y qué tipo de stack tecnológico activa en el proceso. En esa evolución, nosotros ya venimos trabajando estos enfoques con plataformas DSP como Adform, que integran capacidades de Carbon Reduction apoyadas en Scope3 para ayudar a medir y reducir emisiones dentro de la cadena programática. No es un detalle menor: Adform comunicó en 2023 que fue el primer DSP global en integrarse con Scope3 para reducir emisiones en programática, y posteriormente ha seguido desarrollando casos y documentación alrededor de esa capacidad.

Conviene, eso sí, aplicar transparencia desde el principio. El término “carbón” funciona bien a nivel divulgativo, pero lo técnicamente correcto sería hablar de emisiones de carbono o CO2e. También conviene evitar el entusiasmo superficial: todavía no existe una estandarización perfecta de medición entre todos los actores del mercado, por lo que comparar cifras sin entender metodología, alcance y variables puede llevar a conclusiones demasiado optimistas. Aun así, la dirección del sector es inequívoca. Ad Net Zero, IAB Europe, Scope3 y varios grandes actores del ecosistema publicitario llevan tiempo empujando hacia una compra media más eficiente también desde el punto de vista ambiental.

La cuestión ya no es si este tema importa. La cuestión real es otra: ¿cómo reducir emisiones sin degradar el rendimiento de las campañas? Ahí es donde empieza el trabajo de verdad.

La reducción del carbón en la publicidad digital

La reducción del carbón en la publicidad digital no consiste en “hacer campañas más verdes” en un sentido decorativo. Consiste en intervenir sobre la operación. Eso implica mirar con atención la cadena completa: desde la compra programática hasta la calidad del inventario, el peso de las creatividades, la frecuencia de exposición, el número de intermediarios y la eficiencia del entorno web al que dirige la campaña.

Este punto es importante porque muchas veces se simplifica demasiado. Se piensa que la huella de una campaña depende solo del formato del anuncio o del presupuesto invertido. La realidad es bastante más compleja. En programática, una parte relevante del impacto no se produce únicamente cuando el anuncio aparece en pantalla, sino en todo lo que ocurre antes: subastas, sincronización de datos, verificación, filtrado de fraude, activación de terceros, decisiones de bidding y rutas de suministro más o menos largas. Por eso, cuando en nuestro equipo hablamos con clientes sobre sostenibilidad digital, no planteamos la conversación como una cuestión estética o de relato, sino como una capa adicional de eficiencia.

Ahí, plataformas como Adform han abierto una línea interesante. Su integración con Scope3 permite trabajar con datos de emisiones dentro de la cadena de suministro publicitaria y aplicar decisiones de optimización orientadas a reducir impacto. Según la propia documentación de Adform, esta integración permite puntuar media owners y supply chains según su huella de carbono, facilitando ajustes operativos dentro del DSP.

Ahora bien, aquí conviene introducir un contrapunto. Sería un error vender esta idea como si bastara con activar una funcionalidad dentro de un DSP y el problema quedara resuelto. No funciona así. La reducción de emisiones en publicidad digital no depende de una única palanca. Un entorno de compra más consciente ayuda, sí, pero si la creatividad es pesada, la frecuencia está sobredimensionada, la landing de destino es lenta y el stack de medición está sobrecargado, el avance será parcial. Dicho de otra forma: la tecnología habilita, pero la estrategia decide.

Por qué la publicidad digital emite más de lo que parece

Uno de los grandes problemas de este tema es su invisibilidad. Como no hay humo, ni transporte físico, ni residuos tangibles delante de los ojos, existe la falsa sensación de que la publicidad digital apenas tiene impacto. Pero la lógica material sigue existiendo, solo que escondida bajo capas de software y conectividad.

Cada campaña activa servidores, llamadas a plataforma, transferencias de datos, validaciones, dispositivos y procesos de entrega que necesitan energía. Scope3 ha trabajado precisamente en convertir esta realidad invisible en un lenguaje más operativo para anunciantes y equipos de medios. Su aproximación permite evaluar emisiones vinculadas a la cadena de suministro digital y comparar la intensidad de determinadas decisiones de compra.

Además, el problema no está únicamente en el anuncio. También está en el destino. Si una campaña dirige tráfico a una página lenta, sobrecargada de scripts y elementos innecesarios, el impacto total aumenta. Desde nuestra experiencia, este es uno de los puntos donde más fácilmente se desconecta el discurso de sostenibilidad del trabajo real. Se habla de campañas responsables, pero luego se envía al usuario a una landing sobredimensionada que tarda demasiado en cargar y exige un consumo de datos muy superior al necesario.

El abogado del diablo aquí tendría una objeción razonable: medir con precisión absoluta sigue siendo difícil. Y es verdad. No todos los modelos usan el mismo nivel de granularidad ni los mismos factores de emisión. Pero esa dificultad no invalida el enfoque. Lo que invalida es el triunfalismo. La postura madura no es prometer exactitud matemática total, sino trabajar con metodologías reconocidas, explicitar límites y tomar decisiones mejores que las de ayer.

Cómo reducir emisiones sin comprometer resultados

Esta es, probablemente, la pregunta más relevante para una marca: ¿se puede reducir impacto sin perder performance? La evidencia disponible sugiere que sí, aunque con matices. Adform publicó en ExchangeWire resultados de campañas donde su capacidad de Carbon Reduction, habilitada por Scope3, ayudó a reducir de forma significativa las emisiones de campañas programáticas mientras mejoraban ciertos KPI de negocio. En un caso con Audi, la compañía comunicó una reducción del 52% en emisiones junto con un incremento del 65% en rendimiento dentro del contexto concreto de esa campaña. Marcas como Vodafone o PcComponentes ya comparten casos de éxito en la reducción de su emisión de carbono.

Lo importante aquí es no extrapolar de forma irresponsable. Que exista un caso exitoso no significa que cualquier campaña vaya a replicarlo con la misma proporción. Pero sí demuestra algo valioso: la reducción de emisiones no tiene por qué estar reñida con la eficiencia publicitaria.

En términos operativos, las palancas más habituales suelen ser estas:

  • aligerar el peso de las creatividades;
  • revisar duración y formato del vídeo;
  • reducir vendors y capas tecnológicas redundantes;
  • optimizar frecuencia y evitar sobreexposición;
  • favorecer supply paths más limpios;
  • excluir dominios con peor relación entre emisiones y rendimiento;
  • mejorar el rendimiento técnico de las landings.

Qué suele funcionar mejor

Palanca Impacto potencial Riesgo si se aplica mal Criterio recomendable
Reducir peso creativo Alto Pérdida de calidad visual Optimizar sin debilitar mensaje
Ajustar frecuencia Medio/alto Menor recuerdo de marca Definir umbrales por audiencia
Excluir dominios emisores Alto Pérdida de volumen útil Cruzar emisiones con KPI reales
Simplificar stack adtech Alto Menor granularidad de medición Auditar antes de recortar
Mejorar landing Medio Ninguno relevante Prioridad alta y transversal
Comprar con criterio de supply path Medio/alto Menor escala inicial Compensar con mejor calidad

Desde nuestro punto de vista, el punto clave está en evitar la falsa dicotomía. No se trata de elegir entre sostenibilidad o rendimiento. Se trata de comprar y optimizar mejor. Y, en muchas ocasiones, cuando se elimina desperdicio técnico o impresiones poco útiles, lo que mejora no es solo la huella, sino también la eficiencia de negocio.

La reducción del carbón en la publicidad digital en entornos DSP

Cuando esta conversación se traslada al terreno DSP, deja de ser abstracta y empieza a ser accionable. Ahí es donde nosotros vemos un cambio especialmente relevante. Durante bastante tiempo, la sostenibilidad en medios digitales se trató como una preocupación más teórica que operativa. Hoy, en cambio, ya existen plataformas que permiten incorporar señales ambientales dentro del proceso de compra y optimización.

Adform es uno de los casos más visibles en este terreno, aunque no el único. La compañía ha explicado públicamente que fue el primer DSP global en integrarse con Scope3 y ha documentado cómo esta colaboración permite medir emisiones a nivel de supply chain y tomar decisiones orientadas a reducirlas. En distintos casos publicados por la plataforma, se habla de exclusión de dominios de alta emisión, optimización a nivel de media distribution y mejora simultánea de KPI.

En allin agency_, este enfoque encaja con una forma de trabajar que ya venimos aplicando: no entender la programática únicamente como automatización de compra, sino como un entorno donde también se puede elevar el nivel de control, calidad y responsabilidad. Cuando operamos campañas en DSP, el objetivo no debería ser solo llegar más lejos o comprar más barato, sino hacerlo con más criterio. Y eso incluye mirar qué parte del delivery aporta valor real y qué parte es simplemente inercia tecnológica.

Dicho esto, tampoco conviene idealizar el canal. Un DSP con capacidades de Carbon Reduction no sustituye la necesidad de una buena estrategia media, una creatividad bien pensada o un ecosistema web eficiente. Es una herramienta valiosa, no una solución total. El error sería convertir la etiqueta “carbon-aware” en un argumento comercial vacío. El acierto, en cambio, está en integrarlo dentro de una metodología seria de planificación, activación y optimización.

El papel de la web: donde muchas campañas siguen perdiendo coherencia

Hay una parte de esta conversación que se subestima con demasiada frecuencia: la web de destino. Y aquí, para una agencia como la nuestra, el tema conecta de forma muy natural con lo que llevamos años trabajando en desarrollo web basado en el performance digital y sus aplicaciones en marketing digital. Porque una campaña puede estar muy bien planteada desde medios, pero si conduce a una página lenta, pesada y mal estructurada, la experiencia final se degrada y la huella total crece.

Esto no es solo una cuestión ambiental. También afecta a conversión, usabilidad y percepción de marca. Una web bien optimizada reduce transferencia de datos, mejora la experiencia del usuario y, por regla general, sostiene mejor el rendimiento comercial. Por eso, cuando se habla de publicidad digital más responsable, la conversación no debería detenerse en la impresión servida. Tiene que continuar en el clic.

Algunas acciones siguen siendo muy efectivas:

  • comprimir y servir imágenes en formatos eficientes;
  • usar vídeo solo cuando aporta valor real;
  • eliminar scripts y terceros innecesarios;
  • racionalizar fuentes y recursos bloqueantes;
  • trabajar carga diferida;
  • mejorar caché, compresión y delivery.

Nuestro enfoque aquí es bastante claro: sostenibilidad digital bien entendida no significa convertir una web en algo austero o frío. Significa quitar fricción donde sobra y dejar recursos donde de verdad generan valor. El matiz es importante, porque un exceso de simplificación también puede perjudicar a la marca. La clave no está en vaciar la experiencia, sino en depurarla.

Qué ocurre en nuestra propia web cuando hablamos de emisiones

Cuando esta conversación se baja al terreno del desarrollo web, la teoría se vuelve bastante más concreta. Para valorar nuestro propio punto de partida, en allin agency_ hemos analizado el contenido accesible de allinagency.com a partir de una exportación de Screaming Frog centrada en transferencia y emisiones estimadas de CO2.

Qué ocurre en nuestra propia web (allin agency_) cuando hablamos de emisiones

La lectura que deja ese análisis es útil por dos motivos. El primero es que el impacto no se concentra principalmente en el HTML ni en la capa de scripts, sino en los recursos visuales. En nuestro caso, la mayor parte de la huella estimada del crawl procede de imágenes, especialmente archivos PNG y JPEG, que juntos representan la mayor parte del impacto detectado. Dicho de otra forma: el margen de mejora más claro no está tanto en “tener menos web”, sino en tener una web visualmente más eficiente. El segundo aprendizaje es igual de importante: una parte relevante de las emisiones estimadas se concentra en un grupo relativamente reducido de recursos. Eso significa que la optimización no tendría por qué pasar por una reconstrucción completa del sitio, sino por un trabajo más quirúrgico sobre determinadas piezas con más peso, más transferencia y peor eficiencia relativa.

Nuestra valoración, siendo transparentes, es que allinagency.com parte de una base razonable, pero tiene recorrido de mejora claro en todo lo relacionado con optimización de imágenes, revisión de assets heredados y racionalización de formatos. No vemos, al menos en este export, una señal de problema estructural grave en la arquitectura del sitio; sí vemos, en cambio, el patrón habitual de una web con recorrido editorial y comercial, donde algunos recursos históricos siguen arrastrando un coste superior al ideal.

Y aquí conviene hacer una precisión metodológica importante: este tipo de análisis no equivale a medir con exactitud absoluta la huella real de cada visita de usuario. Lo que ofrece es una estimación útil sobre el universo rastreado, muy válida para detectar focos de mejora, pero no para presentar conclusiones maximalistas. Precisamente por eso nos parece un buen ejemplo de cómo debería abordarse la sostenibilidad digital: no desde el titular fácil, sino desde una revisión honesta de qué está cargando de más, qué aporta valor y qué ya toca optimizar.

¿Dónde está nuestro principal margen de mejora?

En nuestro caso, el recorrido más evidente pasa por:

  • sustituir imágenes heredadas por versiones más ligeras y modernas;
  • revisar el uso de PNG donde WebP o AVIF puedan cumplir la misma función;
  • eliminar o reconvertir GIFs de alto impacto;
  • priorizar la optimización de los assets que más emisiones concentran;
  • seguir alineando rendimiento web, experiencia de usuario y eficiencia de carga.

Cómo medir con honestidad y no caer en greenwashing técnico

La medición es indispensable, pero medir no basta. También hay que interpretar bien. Y ahí es donde muchas organizaciones pueden caer en dos errores opuestos: no medir nada o medirlo todo para acabar usando solo los datos que mejor suenan.

La forma más sensata de avanzar suele ser construir un cuadro de mando útil, no un escaparate. Algunas métricas razonables serían:

  • emisiones por mil impresiones;
  • emisiones por visualización completa;
  • emisiones por conversión;
  • peso medio creativo por formato;
  • número de partners tecnológicos activos;
  • porcentaje de inventario optimizado con criterio de emisiones.

La parte crítica es esta: ninguna marca debería presentar estos datos como si fueran exactos en un sentido absoluto o directamente comparables entre cualquier proveedor. Lo honesto es explicar la metodología empleada, el alcance de la medición y sus límites. Desde nuestro punto de vista, ese ejercicio de transparencia fortalece mucho más la credibilidad que cualquier mensaje grandilocuente sobre campañas “cero impacto”, que rara vez se sostiene cuando se examina con detalle.

Qué puede hacer una marca desde hoy

A nivel práctico, el primer paso no tiene por qué ser complejo. Lo que sí debe ser es serio. Una marca que quiera empezar a reducir emisiones en publicidad digital con criterio podría plantearse esta hoja de ruta:

Pasos recomendables para empezar

  • auditar el peso y tipología de sus creatividades;
  • revisar cuántos vendors participan realmente en la activación;
  • mapear el rendimiento técnico de las principales landings;
  • pedir visibilidad ambiental a su agencia, DSP o partner tecnológico;
  • incorporar una métrica de emisiones junto a los KPI de negocio;
  • probar optimizaciones controladas y comparar resultados.

En allin agency_ creemos que esta es la forma más útil de aterrizar el tema: convertirlo en una capa más de calidad estratégica. No como un discurso aparte, no como un adorno comercial y tampoco como una promesa imposible de sostener, sino como una forma más exigente de planificar, activar y optimizar campañas.


La reducción del carbón en la publicidad digital ya no debería tratarse como una tendencia de nicho. Es una evolución lógica de un ecosistema que empieza a exigir más transparencia, más eficiencia y mejores decisiones técnicas. La buena noticia es que ya existen herramientas, metodologías y casos que demuestran que reducir emisiones y mantener rendimiento no son objetivos incompatibles.

La advertencia final, sin embargo, también es necesaria. No hay soluciones mágicas. Ni un DSP por sí solo resuelve el problema, ni un claim de sostenibilidad convierte automáticamente una campaña en una acción responsable. El avance real aparece cuando medios, creatividad, tecnología y experiencia web empiezan a alinearse bajo un mismo criterio: hacer menos ruido, menos desperdicio y más marketing útil. Y ahí, precisamente, es donde nosotros queremos situar la conversación.

Preguntas frecuentes

¿La publicidad digital también genera emisiones aunque no haya soporte físico?

Sí. Toda campaña digital activa infraestructura tecnológica real: servidores, redes, centros de datos, procesos de compra y dispositivos. Ese consumo energético genera emisiones.

¿Qué aporta Scope3 en este contexto?

Scope3 aporta datos y metodologías para medir emisiones dentro de la cadena de suministro publicitaria, permitiendo tomar decisiones de optimización más informadas. En el caso de Adform, esa integración se utiliza para apoyar estrategias de Carbon Reduction dentro del DSP.

¿Adform está realmente vinculado a este tipo de optimización?

Sí. Adform comunicó públicamente que fue el primer DSP global en integrarse con Scope3 para reducir emisiones en programática y ha publicado distintos casos y materiales al respecto.

¿Reducir emisiones puede perjudicar el rendimiento de campaña?

No necesariamente. Existen casos donde la reducción de emisiones se combinó con mejora de KPI. Aun así, los resultados dependen del contexto, del inventario, del setup y de la calidad estratégica de la campaña.

¿Basta con optimizar el DSP?

No. También influyen las creatividades, la frecuencia, la calidad del inventario, la cantidad de intermediarios y el rendimiento técnico del sitio de destino.

¿Cómo debería empezar una marca?

Con una auditoría sencilla: creatividades, vendors, landing pages y visibilidad de emisiones en su operativa media. A partir de ahí, lo razonable es testar mejoras con criterio y comparar impacto en negocio y huella.

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